Vivíamos en un cuento de hadas
sin olvidar la realidad
Cantábamos hasta quedarnos sin voz;
bailábamos hasta cansarnos los pies;
hablábamos hasta terminar las ganas;
perdíamos sin jugar.
Sonreíamos, era feliz;
Y es que su sonrisa era hermosa
Nuestros ojos brillaban, eso era amor
Nuestras manos encajaban a la perfección
No hablo de un ligue o de un amor,
hablo de ella, que un día marchó
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